miércoles, 9 de enero de 2013

Zozohua Por Graciela Salazar Reyna


Zozohua
Por Graciela Salazar Reyna

En el norte de México no se festeja la llegada de los Reyes Magos como en el centro del país, donde los niños están esperándolos ansiosamente, desde que empieza enero. No obstante, sobre todo en los últimos veinte años, se ha hecho común partir y departir en familia o con los amigos la rosca con “niñitos dios” por descubrir y, aunque suelen perderse en verdaderos actos de magia algunos de ellos, los pequeños hallazgos sellan, para el siguiente mes, otro motivo de celebración. Han influido en la adquisición de esta costumbre la migración del sur al norte de comunidades diversas, las comunicaciones “globalizadas”, los comerciantes de los súper que casi estandarizan el modo de andar.

De cualquier modo, muchos no festejaron hoy, porque no tienen gratos recuerdos a flor de piel, como esos padres que perdieron a sus hijos quemados en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de hace tres años y medio; aún no reciben satisfacción de la justicia que siguen reclamando sin ser escuchados por las autoridades. Y esos otros –da cuenta Notimex el pasado cuatro- que denuncia y documenta la CNDH, por abuso sexual contra 15 niños, de entre cuatro y seis de edad, en un jardín de Iztapalapa; que encubre la directora del plantel. Indignante. Sin contar que del 46% de pobres en nuestro país, aproximadamente el 54% lo constituyen niños y adolescentes, de cero a 17 años, según la UNICEF

Es difícil abstraerse de los hechos porque están allí, y es preciso decirlo, evidenciarlo, para no perder la esperanza en que algún día los adultos de este país y del mundo velarán por los más débiles y castigarán de modo ejemplar a quienes abusan sin piedad de quienes no pueden defenderse. Aquí es donde cobra significado esta piadosa costumbre de aquellos sabios que la creencia popular ha venido transmitiendo por siglos, a través de Melchor, rey de la luz; Gaspar, administrador del tesoro; y, Baltasar, protegido por el señor; llegaron de lejos con humildad a rendir tributo al recién nacido en nombre de la esperanza, en señal de protección y bien al prójimo. Engarzamos:
“Y como fue nacido Jesús en Bethlehem de Judea, en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalem, /Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle.”
(S. Mateo, Cap. 2)


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