miércoles, 18 de septiembre de 2013

Inmoralidad literaria, por Israel González

Inmoralidad literaria Israel González


Cuando la inmoralidad se cuela en la literatura, leemos críticas hechas a modo, favoreciendo a unos, ignorando o denigrando a otros.

El crítico, que debería ser una persona muy bien informada, conocedor de su oficio y con un alto sentido de la responsabilidad, deviene, por azares del momento literario y hasta político, en un pobre individuo que o elogia o denigra a conveniencia.

Él, cuyo objetivo debería ser la búsqueda de la verdad, enturbia, crea resquemores, envenena la vida literaria y genera, como en el caso de los políticos, una gran falta de credibilidad, crea desconfianza.

En entrevista de Armando G. Tejeda (La Jornada de enmedio, 12 de mayo de 2013, p.2a.), Enrique Serna opina sobre este peculiar fenómeno:

Uno de los problemas en ambos lados del Atlántico es que la crítica literaria se ejerce un poco como rama de las relaciones públicas y la mercadotecnia. Entonces la gente ya no cree en la crítica, entonces se hace muy difícil que entre el océano de autores se pueda separar el trigo de la paja. Se empieza a desconfiar de la crítica cuando uno se da cuenta
de que desprecian en privado a los autores que elogian en público. (Subrayado mío).



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